Vivir con el ejemplo siempre

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La semana pasada vi un cartel en la escuela de peque mayor: “Instructivo para padres. Adolescencia”. ¡Yo, yo! ¿Dónde lo consigo? Abajo del cartel decía: “Viernes 11:00 am”. Así que marqué mi agenda y estuve puntual a la cita.

No éramos más de 30 mamás, tomamos asiento y nos presentaron al maestro Porfirio González Nájera, que fue quien dio la plática. Comenzó con una pregunta: “¿Quién tuvo una adolescencia terrible?” Mi casette se regresó a secundaria y prepa. La verdad es que yo tuve adolescencia tardía; en aquella época era muy nerd y nunca daba lata, creo que fue hasta la universidad cuando mis papás pidieron esquina.

Algunas señoras levantaron la mano y el maestro comentaba: “Y aquí estamos… ¿Quién reprobó materias?” Otras más levantaron la mano y volvió a repetir: “Y miren, aquí estamos… no nos fue tan mal ¿verdad?” Aunque hay un abismo entre nuestra adolescencia y la de nuestros hijos, esa rebeldía viene de tiempo atrás, de muy atrás, nos puso una frase de Sócrates, en el siglo IV a. C. que dice: “Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.” Sí, ese bicho que les pica a los jóvenes de hoy ha sido experimentado desde siempre. ¿Pooor?

El instructor respondió: “Porque el adolescente quiere tener sus propias opiniones y decisiones; diciendo ‘No quiero’ o ‘No estoy de acuerdo’ es la mejor forma de auto afirmarse”. Sin embargo es una situación temporal. No vamos a vivir eternamente con un adolescente, a menos que nosotros como papás le resolvamos y hagamos por él lo que le corresponde.

Aguas hay muchos con síndrome de Peter Pan que no quieren crecer, y no es culpa del sujeto si no de nosotros como facilitadores; pero ese es otro (gran) tema.

Regresando a la plática sobre adolescencia el profesor nos cuestionó de nuevo: “¿Para qué decidieron tener hijos?” ¡Ups! creo que todos queremos formar una familia en algún momento ¿no? La señora al lado de mí me susurró: “Yo no lo pedí, llegó” y otra en el fondo dijo: “Desde chiquita quise tener hijos” (síndrome Susanita) Pero realmente se tiene hijos para trascender, continuar nuestra existencia a través de ellos.

El maestro lanzó una frase de esas que deberíamos de poner en letras de oro: “Sólo trascendemos en los hijos si hay presencia en ellos” y continuó: “Mamás, papás apaguen la tecnología y enciendan su relación”. Sí me llegó, mi preadolescente ya me reclama que soy una madre desobligada porque no suelto el celular, aunque como lo comenté en mi texto de me desconecto le he bajado muchísimo; aquí me requieren aún más.

Entre todas las cosas que aprendí en la plática, lo más valioso que les puedo transmitir es la importancia de enseñar con el ejemplo, no usar etiquetas como: “eres un flojo”, “eres un cochino”, “eres un desastre”. Sólo debemos conjugar el verbo ser con sus cualidades: “eres muy valiente”, “eres noble”, “me encanta que eres muy perceptivo”.

Y para los defectitos o debilidades, despersonalizar la oración, por ejemplo en lugar de: “Eres un cochino”, decir: “Estás dejando muy desordenado tu cuarto últimamente”.

Y también lo he mencionado muchas veces: límites y reglas. Hay que darles libertad, pero negociando y nunca cambiar lo que son las reglas de tu casa, por ejemplo: hora de llegada, no fumar, no se toma alcohol. En cada familia se tienen reglas en función de la misma y deben ser inamovibles.

Y no, siento decirles que no hay ningún instructivo para padres de adolescentes, se construye sobre la marcha y debe de ser personal para cada uno de nuestros hijos porque son individuos diferentes. Y al final, reconocer que ellos son nuestra responsabilidad y debemos estar al 100% disponibles para nuestros hijos.

Cuando estemos a punto de tirar la toalla, recordemos que nacieron de un acto de amor; ese es el principio de todo y también el medio para vivir con un adolescente: amor, paciencia y empatía. Nosotros también pasamos por ahí.

Les dejo dos videos que nos recomendaron en la plática:

La clave para educar a los hijos

Validación

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