Contra lo cotidiano

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No recuerdo costumbre más tediosa que los fines de semana cuando era pequeña. Mi papá no se levantaba sino hasta pasadas las 11 o 12 de la mañana/tarde; mi mamá se salía súper temprano por su café a Vips (no existía Starbucks) y al súper; así que mi hermano y yo no teníamos nada que hacer más que pelear (true story).

Por lo mismo cuando fui creciendo busqué métodos para salir de esa monótona cotidianidad. Lo único que me dio resultado y les recomiendo que hagan en calidad de urgente es salir a buscar ¡AMIGAS! Quienes me conocen saben que soy el por qué de la frase “ajonjolí de todos los moles”. Y si, con mucho orgullo les digo que si, así soy.

Algunos de los grupos de amigas son:

El de secundaria y prepa. Nos juntábamos como ocho amigas y éramos un terror; nos íbamos de pinta, nos corrían del McDonald’s, de Perisur, y una vez de Vips por una inocente guerra de molletes (shhhhhh, no le digan a mis hijos). Facebook nos reencontró hace más de dos años y nos vemos regularmente para cenar sushi al 2 x 1.

El del Tec. Con mi comadre Lupita, quien me hizo adicta a sus crepas de cajeta, importada de Atotonilco y la fresa cool (Jessica) hicimos inolvidables viajes a Valle. A Mel la conozco desde el kínder, pero en la universidad nos inventábamos viajes relámpago a Acapulco o Ixtapa, tocadas en el Bulldog y noches de 15 de septiembre al por mayor (porque es el día de su cumple).

El de Wisconsin. Fui de intercambio en el quinto y sexto semestre de la carrera y ahí conocí a mis hermanas del alma: Clo-Clo, Ingrata, Paniaguatuh y a mi rommie queridísima, Su. Les puedo asegurar que la verdadera revolución latina no la comenzó ni Ricky Martín ni JLo, fuimos nosotras #enmimente.

Ya casada y recién estrenada como mamá fundé el club de la carriola con cinco vecinas más. Nos reuníamos cada semana en casa de alguna, con todo y chamacos; y cada 15 días salíamos a cenar SIN MARIDOS. Era una verdadera terapia grupal.

En el kínder y en la escuela de los peques también he tenido muy buena suerte para encontrar amigas. Y ahora, aunque la vida nos ha puesto en lugares tan distintos que van desde Woodland hasta India, pasando por Guadalajara y Querétaro seguimos en contacto vía WA; las que estamos aquí tratamos de vernos por lo menos una vez al mes.

Ni les cuento de twitter…

Por lo anterior comprenderán la razón del por qué mis cumpleaños duran semanas, mis días se pasan volando y no hay semana en el que no rompa la rutina con un desayuno, una cena o un cumpleaños, eso sin contar la agenda social de mis hijos :s

Y ahora con mis entaconadas amigas, la difícil costumbre de lo cotidiano me hace los mandados.

Ustedes también salgan a buscar amigos. Les comparto esta información http://www.oprah.com/relationships/Talking-Cure-Benefits-of-Friends-Friendship-and-Health

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