Cambio bailando

Cuando estaba planeando mi boda la organizadora me dijo algo que me hizo mucho click: “Si quieres que en tu boda la gente se levante a bailar tienes que poner el ejemplo; los invitados se van a levantar e irán a la pista para felicitarte y se van a poner a bailar” y sí, así fue no dejamos de bailar hasta las 5:30 de la madrugada.
Y esto pasándolo a la vida normal es tan cierto, quieres una vida más alegre, baila; llueve, mójate; hace viento, saca el papalote; hay que fluir, disfrutar el presente, celebrar y estar en movimiento.
Lo único que permanece es el cambio, bastante irónico ¿verdad? Quien está rígido, aferrado, buscando todo lo que le evite fracasar o ser infeliz se está perdiendo lo más lindo de la vida que es vivir.
El fin pasado fui a ver la película “Héctor y la búsqueda de la felicidad” y eso es lo que este personaje, en su investigación de lo que hace a otros felices, encuentra; vivir, moverse, crecer como persona, ayudar a otros, ¡bailar!
Todos tenemos días malos y otros peores. Pero en cuanto puedan hagan como yo con mis hijos, ponemos un juguete que brilla con luces de diferentes colores, apagamos luces, prendemos el iPod con nuestras canciones favoritas y nos subimos a la cama a bailar, saltamos, damos marometas y cantamos a todo pulmón.
Tal cual esa wedding planner me lo dijo aquel día, baila y la gente se contagiará. No se esperen a que llegue una gran celebración hagan de un día común un pretexto para celebrar.
¡Vamos a bailar!

Foto: Emery Co Photo