Seguridad, Gratitud y Perdón.

Sabes que estás en paz cuando puedes dormir tranquilo, sin angustias, sin ansiedades.

Últimamente he estado tomándoles fotos a mis hijos dormidos. Me encanta su paz. Su tranquilidad al dormir, puedo verlos así toda la noche.

Mi hija duerme con peluches, los abraza, su favorito es un perro pastor alemán, pero me pregunto: ¿necesitará sentirse protegida?
Mi hijo pone en su buró a su elfo mágico y me pregunto lo mismo: ¿Necesitarán un refuerzo en la noche; algo en el que ellos depositen sus miedos?

¿Qué podemos hacer como padres para que conserven esa paz que tienen los hijos?
Lo que he leído y aplicado son 3 cosas:
1. Mostrarse como un padre seguro.

Somos su ejemplo y su pilar. Esa seguridad se les transmite a veces sin decirlo con palabras. Ellos lo saben. Un padre fuerte que sabe lo que hace les da estabilidad.

2. Gratitud.

Recordarles lo afortunados que son. Es cierto que los niños y más los pre-adolescentes se sienten que si no están con el último gadget no pertenecen a su grupo de amigos, las niñas si no estrenan outfit cada fiesta están “out” es por eso que hay que recordarles que tienen todo; escuela, techo, comida, familia, amor, amigos y enséñenles a dar gracias por eso mismo.
Les recomiendo un documental mexicano “Los Herederos” (lo encuentran en YouTube) sobre el trabajo infantil en México; yo llevé a mi hijo a ver el documental a los 7 años y entendió perfectamente la fortuna de poder ir a la escuela y hasta de tener tiempo para jugar.

3. Perdonar.
Creo que este punto es el más importante. Debemos aprender a soltar rencores, apegos y personas.
En algún lugar me dijeron que eso de no desprenderse viene desde que somos bebés. Ya saben que hay una etapa en la que los niños toman algo y lo tiran, uno lo levanta y se lo vuelve a dar al pequeño; acto seguido el bebé lo vuelve a tirar y se repite la historia cien o mil veces más y ¿cómo reaccionamos los adultos? Exclamando al borde de la historia: “No lo sueltes”, “Agárralo fuerte” y es así como comienza nuestra historia con los apegos.
Enseñar a los hijos a soltar es con paciencia, respeto, cariño y comunicación. Se vale estar triste, que duela pero el sufrimiento si es opcional. Y el perdón libera al que lo otorga no al que daña.
Cada uno como padre tenemos instintivamente estas enseñanzas, pongamos un poquito más de atención a nuestras acciones que son las que al final los hijos terminan aprendiendo.
Les deseo Paz.

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