Señales

 

Estas dos semanas han sido particularmente difíciles. El domingo fui a misa pidiendo a Dios que me hablara y así fue.

El sermón fue dirigido a mí. En pocas palabras el consejo fue: “acepta tu realidad y circunstancias, vive el duelo, llora, eso es bueno, cuando duele sana y pasa, haz lo que tengas que hacer y deja el pasado con sus errores atrás, ahí nada más hay culpa y arrepentimiento, sólo se es feliz en el presente”.

Al escuchar esto por supuesto quería llorar y al mismo tiempo no me sorprendió lo atinado del sermón porque hace casi 18 años me pasó lo mismo, llegué a una iglesia desconocida a miles de kilómetros de aquí, igual llorando y pidiendo respuestas; en una banca había una Biblia la abrí y me encontré este salmo:
“9 Don’t be afraid verse 1
You shall cross the barren desert but you shall not die of thirst.
You shall wonder far in safety thought you do not know the way.
You shall speak your words in foreign lands and all will understand. You shall see the face of God and live.
Be not afraid. I go before you always. Come follow me and I will give you rest.”

Y sí doy gracias de ser tan bendecida, por saber que en lo más oscuro, en los días más tristes y cuando quiero llorar hay amigas, ángeles y alguien arriba que siempre me demuestran que están a mi lado.

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