Imagen personal

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Aunque no lo crean sigo en mudanza. Las cosas a veces no salen como uno quisiera, pero esa es otra historia que tal vez algún día les contaré.

Hoy, con la vida empaquetada todavía, me fui al Women’s weekend al Hotel St. Regis, invitada por Netflix, a un taller de Imagen personal y para un masaje de 30 minutos. En vista de que el sábado no se haría la mudanza, encargué niños y apliqué la fuga.

Llegué al hotel y al salón de la conferencia que impartió Cynthia Islas, especialista en imagen pública. Siempre me ha fascinado la comunicación organizacional y la imagen pública, desde la universidad fue de mis materias favoritas. Así que ya tenía algunos datos pero hubo algo que me hizo click en esta ocasión:

“¿Qué es la imagen? Es el recuerdo que nos queda después de haber vivido algo y que evocamos al referirnos lo que lo causó. ¿Cómo se crea esa imagen? A través de nuestros cinco sentidos”.

Aplicado a la imagen pública se trata de la percepción que se tiene de una persona por los estímulos que emana su apariencia y su lenguaje corporal.

Y es que el “como te ven te tratan” es muy cierto, y sí, a veces no se hace justicia. Así que ahí les van tips para ser mamás chic sin morir en el intento:

  • Evitar excesos en público, como ceño fruncido, brazos cruzados, gesticular exageradamente, tocarse mucho la cara o el pelo y reírse a carcajadas. Claro que si estás en una reunión con tus amigas de toda la vida pues se vale. El caso es saber con quién y en dónde. Atacarse de la risa en una junta de trabajo o de la escuela de los hijos no da una buena impresión.
  • Las mamás jugamos muchos roles, hay que preguntarnos antes de elegir un atuendo: “¿Quiénes somos? ¿Qué queremos comunicar? ¿Quién es nuestra audiencia?” Por ejemplo: si soy mamá, pero además tengo mi empresa y tengo junta con un cliente importante, colgaré los flats y recurriré a un traje sastre en color neutro y sobrio para dar una imagen de profesionalismo.
  • En cambio, si mi plan para la tarde es llevar a los niños al parque, mi audiencia (mis hijos) requerirán una mamá en ropa cómoda (no fodonga, ojo) con tenis.
  • El color comunica. Es cierto que el amarillo y el rojo crean diferentes sensaciones que el azul o verde pastel. Unos hacen que la persona tenga más energía y otros que se relaje. Es por eso que los hospitales tienen colores más claros, que tranquilizan. Lo mismo aplica para el guardarropa, piensa qué quieres comunicar: alegría, optimismo (colores cálidos), o sobriedad y seriedad (colores fríos).

Cynthia hizo unas recomendaciones de looks basadas en protagonistas de series de Netflix.

 

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Después de la conferencia, el masaje realmente hizo que mis cinco sentidos tuvieran su muy merecido reconocimiento. Mientras degustábamos unas botanas y la bebida de nuestra elección –una sidra de manzana y berries espectacular–, una música relajante de fondo, respiramos aceites relajantes y vimos el primer capítulo de la nueva serie de Netflix Unbreakable Kimmy Schmidt, mientras una masajista destrozaba todos los nudos que traía de esta larga semana y hasta olvidé que la siguiente va a estar aún peor.

Les recomiendo un break igual para sus cinco sentidos y que apliquen estos tips de imagen porque, como bien dice Cynthia, lo peor que puede hacer una mujer es abandonarse.

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Pura madre

irenebuena

Estoy en medio de una mudanza. Mientras escribo, mi vida gira hacia otro lugar emocional y físicamente. Eso de empacar para vacaciones lo hago de volada ¿se acuerdan? pero las mudanzas de casa nomás no se me dan.

De pequeña me cambié tres veces: a los tres años –y no me acuerdo–, a los 15 y fue a dos casas (eso no vale) y a Wisconsin un año. Cuando me casé realmente no fue una mudanza como tal; me llevé una maleta y muchos deseos. Nos hemos cambiado dos veces y esta es la tercera.

Los dueños de esta casa nos dejaron dos tapetes uno de ellos es blanco con negro; yo muy linda, lo mandé a lavar para entregarlo en buenas condiciones, cuando movimos la mesa, exactamente debajo del soporte la alfombra estaba impecable; siento decirles que la lavada no igualó el color blanco original, quedó percudido.

Me siento un poco mal pero sé que los dueños entenderán (espero) que mantener una alfombra impecable debajo de la mesa del comedor y teniendo dos niños en casa es una tarea imposible. Así como es imposible salir de cualquier situación sin ninguna experiencia.

El tapete de pronto se convirtió en una analogía de mi vida hasta el momento. Como padres, todos deseamos que nuestros hijos nunca sufran, cuidarlos como aquel pedazo de tapete impecable. Imposible y tonto deseo porque la vida se trata de todas esas manchas que nos dejan marcados. Todas las experiencias que hacen que nuestra vida sea más divertida, interesante, complicada y a veces estresante.

Una vida llena de risas, lágrimas, momentos y recuerdos a veces acompañados otros en soledad es una vida eufórica o deprimida con diferentes matices, porque eso sí, la vida no es como el tapete blanco y negro, hay muchos grises en el medio.Y sí, a veces una limpieza a fondo es necesaria, sacar lo que no nos sirve, despegarnos de personas y cambiar el rumbo aunque el boleto de nuestro deseo tenía otro destino.

Y mientras ustedes leen este texto estaré desempacando e instalándome en una nueva casa con muchas maletas y más sueños.

Eso sí, esta vez aprendí que debo dejar de juntar pura madre.

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